Una casa que recibe huéspedes no lleva un permiso: lleva un expediente, y ese expediente vence por partes. Nosotros lo abrimos, lo mantenemos vigente y lo renovamos antes de la fecha, plaza por plaza: RETUR-Q y visto bueno de Protección Civil en Quintana Roo, padrón de anfitriones en la Ciudad de México, y los avisos de su fideicomiso presentados en fecha ante la institución fiduciaria. Las obligaciones fiscales que corren en paralelo están en cumplimiento.
El propietario que vive lejos casi nunca pierde un trámite por no querer hacerlo: lo pierde porque el trámite no avisa. Una constancia que caduca con el año fiscal no manda un correo, y un inspector que llega a la puerta no vuelve otro día porque usted esté en otro país.
Es la custodia del expediente regulatorio de su propiedad: abrir los registros que la casa necesita donde está, sostenerlos vigentes, renovarlos antes de que caduquen y presentarse cuando la ventanilla o el inspector lo piden. El propietario firma lo que le corresponde firmar y no hace nada más.
No es asesoría fiscal ni legal, y no la sustituye: las reglas cambian por decreto y su caso se confirma con su contador y con su notario antes de firmar nada. Tampoco es el impuesto: lo que se declara y se paga cada mes vive en cumplimiento y en la operación de las rentas gestionadas. Aquí se habla de documentos que vencen.
El servicio no se cobra aparte: forma parte de la administración de la casa, y no cobramos costos fijos ni de inicio: únicamente un porcentaje sobre los ingresos, netos de gastos. Los derechos que cobra cada ventanilla son de la propiedad y aparecen en su estado de cuenta del mes con su comprobante.
El alojamiento de corta estancia se regula en tres niveles a la vez. El federal es el más estable: el hospedaje es un servicio turístico y obliga a inscribirse en el Registro Nacional de Turismo. El estatal cambia de estado a estado y es donde vive el registro del inmueble. El municipal es el que llega a la puerta, y es el que casi nadie tiene.
En Solidaridad —Playa del Carmen— el municipio pide licencia de funcionamiento para la vivienda que se renta, y la ficha oficial del trámite describe una licencia que se resuelve en cinco días hábiles una vez presentadas la anuencia de Protección Civil y la constancia de uso de suelo giro comercial, con el impuesto predial pagado entre los requisitos y vigencia de año fiscal. El avance de esa regularización es corto: la propia secretaría municipal de Protección Civil cifró en apenas un 15 % los propietarios de rentas vacacionales que se han acercado a obtener su anuencia.
En Benito Juárez —Cancún— la normativa municipal que el ayuntamiento prepara se ha reportado con cuatro documentos y tres objetos: registro estatal de turismo, constancia ante el ReturQ, licencia de funcionamiento municipal y anuencia de Protección Civil, con extintor, botiquín y números de emergencia exhibidos en el inmueble. Los tres objetos son el ejemplo exacto de por qué esto no se resuelve por correo: una casa sin nadie encima no los tiene el día que alguien toca la puerta. La prensa estatal ha reportado además la obligación de los anfitriones de Quintana Roo de tramitar licencia de funcionamiento.
En San Miguel de Allende el municipal no es una licencia sino un cambio de uso de suelo, y trae inspección detrás: el propio ayuntamiento explica que el cambio de uso de suelo es lo que le permite a Protección Civil ir a hacer las revisiones. Lo que eso significa para el calendario de obra de una casa dentro de la zona de monumentos está en la página de la plaza.
La misma casa, movida de estado, cambia de expediente. Esta es la lectura corta; la larga se hace sobre su propiedad, en la valoración privada.
| Plaza | Lo que se registra | Lo que hay que vigilar |
|---|---|---|
| Tulum, Cancún y Playa del Carmen (Quintana Roo) | RETUR-Q en el sistema SITUR-Q de SEDETUR, más el alta fiscal estatal con el REC y la COFE, que se emite por inmueble | La COFE se emite por inmueble y se renueva cada año entre enero y febrero; en Solidaridad, la licencia municipal tiene vigencia de año fiscal |
| Ciudad de México | Padrón de anfitriones, con acceso por Llave CDMX y sin costo de trámite | Vigencia de un año con renovación en los treinta días previos, y un reporte de noches ocupadas que se entrega en enero y en julio de cada año, so pena de baja del padrón |
| San Miguel de Allende (Guanajuato) | Registro estatal de prestación de servicios de hospedaje, cuyo certificado tiene vigencia de tres años | El cambio de uso de suelo municipal, y —si la obra toca el exterior dentro de la zona de monumentos— la autorización del INAH, que vale un año y es prorrogable por otro igual |
| Los Cabos (Baja California Sur) | Inscripción en el Registro Estatal de Contribuyentes dentro de los 15 días siguientes al inicio de operaciones | La fecha de arranque, porque el plazo corre desde que la casa opera y no desde que se firma el contrato |
| Acapulco (Guerrero) | Alta en el padrón estatal de contribuyentes del hospedaje | El entero mensual del impuesto estatal, cuyo calendario se describe en cumplimiento |
| Todo el país | Inscripción en el Registro Nacional de Turismo | Los datos del prestador, que dejan de coincidir en cuanto cambia el domicilio, el uso o el titular |
Una celda no alcanza para la Ciudad de México, que además del alta pide conducta durante todo el año: ocupa la sección siguiente. Las plazas donde trabajamos, una por una, están en nuestras zonas.
El padrón de anfitriones de la Ciudad de México no es un alta y ya. La Ley de Turismo local obliga al anfitrión a exhibir en un sitio visible del inmueble los números de emergencia y la constancia con el folio otorgado por la Secretaría, a informar a los vecinos inmediatos sobre el uso turístico del inmueble, a dejar registrado un canal de quejas por cada inmueble y a garantizar los requisitos de seguridad en materia de gestión integral de riesgos y protección civil. Ninguna de esas cuatro cosas se hace desde otro país.
El registro se abrió el 21 de mayo de 2026 con treinta días de plazo para anfitriones y plataformas, y la renovación tiene una condición que conviene leer entera: el decreto publicado el 3 de octubre de 2024 dice que no se renovará el registro a los inmuebles que hayan tenido ocupación de más del 50 por ciento de las noches del año, y añade que quien no pueda renovar por ese motivo podrá registrarse nuevamente pasado un año. Por eso el conteo de noches se lleva mes a mes y se le avisa antes, no cuando ya no hay nada que decidir.
Hay además un umbral de número: a partir del cuarto inmueble inscrito, el anfitrión debe registrar la clave de establecimiento mercantil asignada por el Sistema Electrónico de Avisos y Permisos. Un propietario con tres departamentos y un cuarto en camino cambia de régimen sin haberlo pedido.
Si la casa está en la franja de cincuenta kilómetros de costa que la Constitución reserva —Tulum, Cancún, Playa del Carmen, Los Cabos y Acapulco lo están—, un propietario extranjero la detenta a través de un fideicomiso bancario constituido con permiso de la Secretaría de Relaciones Exteriores. San Miguel de Allende y la Ciudad de México quedan tierra adentro y fuera de esa regla.
El fideicomiso no es un trámite que se hace una vez: la institución fiduciaria espera avisos y renovaciones en fechas propias, y esas fechas no coinciden con ninguna de las anteriores. Nosotros las presentamos en fecha y el renglón queda en su estado de cuenta, con su comprobante, como cualquier otro movimiento de la casa.
La respuesta ya no es hipotética. En Solidaridad el ayuntamiento declaró que ya cuenta con una base de datos de las viviendas utilizadas como rentas vacacionales y que la usará para hacer visitas y exigir la licencia de funcionamiento: el municipio no espera a que el propietario se presente, porque ya sabe cuál es la casa.
En Guanajuato la autoridad fiscal estatal envió en julio de 2026 invitaciones personalizadas a 5.000 propietarios que rentan por plataformas. Y en la Ciudad de México la consecuencia está escrita en la propia ley: ser omiso en la entrega del reporte semestral será motivo de baja del padrón, es decir que la casa deja de poder ofrecerse legalmente sin que nadie haya impuesto una multa.
Un expediente incompleto casi nunca se descubre en un mal momento cualquiera: se descubre en el mejor mes del año, que es cuando hay huéspedes dentro y cuando cancelar cuesta más.
Cuatro movimientos, y el primero es leer lo que la casa ya tiene.
La valoración privada revisa primero el expediente y después la casa. Recibirá por escrito qué registros tiene su propiedad, cuáles le faltan y en qué orden se resuelven.
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Depende de dónde esté: hay una inscripción federal en el Registro Nacional de Turismo, un registro estatal del inmueble que cambia de estado a estado, y un requisito municipal que en Quintana Roo es licencia de funcionamiento con anuencia de Protección Civil y en San Miguel de Allende es cambio de uso de suelo. Antes de los tres está el reglamento del condominio, que en algunos desarrollos prohíbe la renta y cierra el tema.
Es el Registro Estatal de Turismo de Quintana Roo, alojado en el sistema SITUR-Q de SEDETUR, y se tramita por inmueble. Del lado fiscal lo acompañan el REC y la COFE, que también se emite por inmueble y se renueva en los primeros meses del año.
No: termina en una visita a la casa, y por eso pide que la propiedad esté en condiciones el día que alguien llega. En Playa del Carmen es además el requisito previo de la licencia municipal, que se resuelve en cinco días hábiles una vez presentada.
Si el inmueble se ofrece por estancias cortas, sí, y el trámite no tiene costo. Lo que suele sorprender no es el alta sino lo que viene después: el reporte de noches de enero y julio, la constancia exhibida en el inmueble y la renovación anual.
En la Ciudad de México el decreto del 3 de octubre de 2024 condiciona la renovación a no haber ocupado más del 50 por ciento de las noches del año, y quien no renueva por ese motivo puede volver a registrarse pasado un año. Por eso el conteo se lleva mes a mes y la decisión llega a tiempo de ser suya.
No: sostener el expediente forma parte de la administración de la casa, y el honorario es un porcentaje sobre los ingresos, netos de gastos. Los derechos que cobra cada ventanilla son de la propiedad y aparecen en su estado de cuenta con su comprobante.
Recibirá por escrito, en 48 horas, qué registros tiene hoy su casa, cuáles le faltan para operar y en qué orden se resuelven.