El chofer privado es uno de los encargos de concierge que coordina la misma oficina que administra su casa: traslados de aeropuerto y disposición por día, con conductor asignado. Es opcional, se cotiza antes de ejecutarse y se factura a quien lo usa, nunca dentro de los honorarios de administración.
Esta página está escrita para el propietario, no para el pasajero. Lo que decide un traslado en México casi nunca es el coche: es a qué aeropuerto aterriza quien viaja, cuánta carretera hay entre ese aeropuerto y la casa, y —en la capital— qué día de la semana puede circular el vehículo.
Se piden dos cosas distintas, y conviene separarlas desde el principio porque no se cotizan igual. La primera es el traslado: una recogida en el aeropuerto, una salida calculada hacia atrás desde la hora del vuelo, un trayecto entre la casa y una mesa reservada. La segunda es la disposición por día: el coche y el conductor reservados para una jornada entera, con las paradas decididas sobre la marcha.
En los dos casos hay un conductor asignado, y esa es la parte del servicio que no se ve en el trayecto. Sabe dónde está la casa —que en un desarrollo cerrado no es lo mismo que saber la dirección—, por qué acceso se entra, a quién hay que avisar cuando el coche ya está en la puerta y qué hacer si el vuelo se retrasa tres horas. Un servicio de chofer privado que empieza cada vez con un desconocido y una dirección copiada en una aplicación no resuelve lo mismo, aunque el trayecto sea idéntico.
No es una renta de camioneta con chofer. Aquí no se alquila un vehículo por día ni se factura por unidad: se coordina un traslado, y el conductor viene con él. Tampoco hay cuota mensual ni mínimo de encargos, de modo que un año sin un solo traslado es un año sin un solo cargo por este concepto.
La regla se acuerda una sola vez, cuando se define el servicio, y por eso no hay que discutirla el día en que el coche ya está esperando. Son tres situaciones y ninguna se resuelve con la palabra «incluido».
| Quién pide el traslado | Quién aprueba la cotización | A quién se factura |
|---|---|---|
| Usted o su familia | Usted, antes de que el coche salga | A usted, como renglón propio del reporte del mes |
| Un huésped, mientras la casa se renta | Usted fija la regla una vez; el huésped acepta la cotización | A quien lo pide, que es el huésped: nunca sale de su ingreso |
| Un invitado a quien usted autoriza | Usted, traslado por traslado | A quien usted indique al aprobar la cotización |
Ninguno de los tres renglones entra en los honorarios de administración, que son un porcentaje sobre los ingresos, netos de gastos, y no incluyen un solo kilómetro. Lo que se cobra por un traslado es el costo del servicio y el trabajo de coordinarlo, dicho antes y no después; ejecutado el encargo, aparece con su comprobante en el estado de cuenta del mes.
El servicio es el mismo en todas las zonas donde trabajamos; lo que cambia es la geografía, y con ella la hora a la que hay que salir. Estos son los datos que mueven un traslado, zona por zona.
Cuatro pasos, y el primero es el que ahorra los otros tres: pedirlo antes de necesitarlo.
No es un taxi ni una aplicación de viajes: no hay un coche cualquiera para un pasajero cualquiera, hay una casa que administramos y una lista de personas que usted autoriza. Tampoco es transporte abierto al público, y no se contrata sin la casa.
No prometemos tiempos de llegada. El tráfico y la carretera no son nuestros, y una hora prometida es una hora inventada: lo que se dice es la hora de salida que el trayecto exige, y a esa hora se sale.
Y no sustituye a nada de lo que ya está contratado. Las revisiones, los proveedores fijos y el cuidado de la casa corren por calendario dentro del resto de nuestros servicios; el chofer vive dentro del concierge, que es opcional, se cotiza por uso y se factura a quien lo usa.
El chofer no se contrata por separado: se define en la valoración privada, junto con el resto del servicio. Ahí se acuerda quién puede pedir un traslado y a quién se factura en cada caso, para que el día que alguien lo necesite la conversación empiece por la hora y no por la regla.
La solicitud también se abre desde contacto.
Se cotiza antes de cada traslado, según el trayecto, el horario y si el coche queda a disposición toda la jornada. No publicamos tarifa porque una cifra sin trayecto no significa nada, y sin su aprobación no se ejecuta ningún encargo.
No, y no debe parecerlo. Los honorarios son un porcentaje sobre los ingresos, netos de gastos; el chofer es un encargo de concierge, opcional, que se cotiza por uso y se factura aparte a quien lo usa.
Sí, por el mismo canal, y lo paga quien lo pide. Usted fija una vez la regla —qué puede ofrecerse y qué tiene que volver a usted antes—, y a partir de ahí el traslado se cotiza al huésped y no sale de su ingreso.
No. Una renta le entrega un vehículo por día, con o sin conductor, y la factura es del vehículo; aquí se coordina un traslado con conductor asignado, que conoce la casa y responde ante la oficina que la administra.
El programa rige en todo el territorio de la Ciudad de México sea cual fuere el origen de las placas, y el día en que un vehículo no circula depende de su holograma de verificación y de la terminación de la placa. Por eso un traslado en la capital se confirma la víspera, con el vehículo ya elegido para ese día.
En la valoración se acuerda quién puede pedir un traslado, cómo se aprueba y a quién se factura. Recibirá el resultado por escrito.