GEMA Properties ofrece un servicio de concierge para propiedades en seis zonas de México: encargos que usted pide cuando los necesita, para su casa o para quien va a ocuparla. Es el único de nuestros servicios que no ocurre por calendario: existe cuando usted lo pide, se cotiza antes de ejecutarse y se factura por separado. No está incluido en los honorarios de administración, y no queremos que lo parezca.
Opcional · Cotizado por uso, encargo por encargo · Nunca incluido en los honorarios · Seis zonas del país.
El servicio de concierge es la ejecución de encargos puntuales que no forman parte del cuidado ordinario de la propiedad: preparar la casa para una llegada, coordinar un traslado, conseguir un proveedor para una ocasión concreta, atender una petición de quien va a ocuparla. Se pide, se cotiza y se ejecuta una vez: no es una cuota mensual ni una lista de servicios que corran solos.
Conviene decir de qué se distingue, porque en México la palabra nombra sobre todo otras dos cosas. La primera es el mostrador de un hotel. La segunda es el beneficio de una tarjeta: un servicio de asistencia que el banco pone a disposición de ciertos clientes de tarjetas de crédito, que reserva y recomienda por teléfono. Ninguno de los dos entra a su casa ni responde por ella.
En inglés esto se anuncia como luxury concierge y en español como concierge de lujo; en una casa privada el trabajo es más prosaico que cualquiera de los dos nombres. Consiste, casi siempre, en que alguien esté en la casa antes que usted, con las llaves, la despensa y el teléfono del proveedor correcto.
Estos son los encargos que atendemos, y cada uno se cotiza por separado. La lista no es cerrada: si algo no está aquí, se pregunta y se cotiza igual, o se dice que no.
Un concierge residencial atiende el vestíbulo de un edificio y los paquetes de todos los residentes; aquí no hay vestíbulo, hay una casa y un propietario que decide. No es un servicio de concierge personal que le lleve la agenda: trabaja sobre la casa y sobre quien la ocupa, no sobre su vida.
Cada encargo se cotiza antes de ejecutarse, y sin su aprobación no se ejecuta. No hay cuota fija, no hay paquete mensual y no hay un mínimo de encargos al año: si en doce meses no pide ninguno, el concierge no le cuesta nada.
Nuestros honorarios de administración funcionan de otra manera, y por eso conviene no mezclarlos: no cobramos costos fijos ni de inicio, únicamente un porcentaje sobre los ingresos, netos de gastos. El concierge queda fuera de ese porcentaje. Lo que se cobra por un encargo es el costo del proveedor y el trabajo de coordinarlo, dicho antes y no después; la factura se emite con CFDI a nombre del propietario y cada encargo aparece como línea propia en el reporte mensual, con su comprobante.
Es un servicio con bordes, y los bordes son la parte útil de la descripción.
No es el cuidado de la casa. Las revisiones programadas, el mantenimiento preventivo y correctivo, los proveedores fijos, las cuentas de la propiedad y el expediente son administración integral: corren por calendario, se contratan una vez y no dependen de que usted pida nada. Si en marzo la bomba deja de subir agua al tinaco, eso no es un encargo de concierge: es administración, y ya estaba contratado.
No es la operación de la renta. Cuando la casa se renta, el calendario, el contacto con el huésped, la entrada y la salida viven en rentas gestionadas. El concierge entra un paso después: cuando el huésped pide algo que no estaba en el trato —un chef, un traslado, una mesa, una excursión—, se cotiza como encargo y lo paga quien lo pide.
No es un beneficio de tarjeta ni un mostrador de hotel. Tampoco hacemos concierge inmobiliario: no vendemos, no comercializamos ni acompañamos compraventas.
No es un concierge 24/7 con la línea siempre abierta. Cada encargo tiene un responsable y un plazo, acordados al cotizarlo. Cuando el plazo depende de un proveedor local, se lo decimos al cotizar en vez de prometerle una hora que no está en nuestras manos.
En las seis zonas donde administramos, y en cada una el primer encargo es distinto porque la llegada es distinta.
| Zona | Por dónde empieza aquí un encargo |
|---|---|
| Tulum | El concierge en Tulum empieza por la llegada: el aeropuerto Felipe Carrillo Puerto abrió el 1 de diciembre de 2023 a unos 20 km, y el Tren Maya tiene aquí dos paradas, Tulum Pueblo y Tulum Aeropuerto. En la franja costera, que opera sin drenaje sanitario ni conexión eléctrica y trabaja con plantas eléctricas, una cena para la casa llena no es un encargo de cocina: es, antes que nada, un encargo de energía. |
| Cancún | El concierge en Cancún es una decisión de traslado tomada antes de que el huésped aterrice: Puerto Cancún está a unos 25 minutos del aeropuerto y la estación del Tren Maya está dentro del propio recinto aeroportuario, así que por tierra o por tren no es lo mismo. |
| Playa del Carmen | El concierge en Playa del Carmen empieza por elegir aeropuerto: hay 68 km de vía hasta Cancún y unos 104 km de carretera hasta el de Tulum. La hora a la que la casa tiene que estar lista cambia con esa elección. |
| San Miguel de Allende | El concierge en San Miguel de Allende es cuestión de anticipación. No hay aeropuerto propio: Querétaro queda a 74 km por carretera y cerca de 1 h 22 min en auto, el Bajío a 93,5 km y alrededor de 1 h 30. Y el calendario manda: en Día de Muertos la ocupación cerró por encima del 98 % en 2023, con más de 110.000 visitantes, y la Alborada, la fiesta patronal de San Miguel Arcángel, se celebra el fin de semana más cercano al 29 de septiembre. Una mesa o un chef para esas fechas se piden con meses. |
| Los Cabos | El concierge en Los Cabos se planea con dos números: el aeropuerto está a ~11 km de San José del Cabo y 43,5 km de Cabo San Lucas —32 minutos según los calculadores de ruta, 40 a 50 según los operadores de traslado—, y en San José del Cabo el agua potable se reparte por tandeo, en turnos programados por OOMSAPAS. Una casa llena consume más agua, y eso se encarga antes, no el mismo día. |
| Acapulco | En Acapulco el encargo se organiza alrededor de cómo llega la gente. El aeropuerto está en Punta Diamante, sobre el Boulevard de las Naciones, a unos 26 km del centro tradicional, y buena parte de los propietarios llega por la Autopista del Sol, 367 km que se recorren entre cuatro y cinco horas según el tráfico. Aquí la hora de llegada la fija la carretera, no un vuelo. |
El concierge no se contrata solo: se define junto con el resto del servicio, en la valoración privada. Ahí se acuerda qué encargos suele necesitar su casa, quién los aprueba y en qué zona se ejecutan: no se pide igual en la franja costera de Tulum, donde la casa vive de su generador, que en San Miguel de Allende, donde lo que manda es el calendario de fiestas. Así, el día que usted pida algo, la conversación empieza por el encargo y no por explicar la casa.
La solicitud también se abre desde contacto.
Sí. Cada encargo se cotiza antes de ejecutarse y se factura por separado, con CFDI a nombre del propietario. No está incluido en los honorarios de administración, no genera cuota fija y no tiene mínimo: un año sin encargos es un año sin cargos de concierge.
Preparar la casa para una llegada, coordinar traslados, dejar la despensa hecha, contratar cocina y personal adicional para una ocasión, gestionar reservas y recibir entregas en nombre del propietario. No hace las revisiones ni el mantenimiento: eso corre por calendario dentro de la administración integral.
No, y son dos contratos distintos. El mantenimiento es preventivo y programado, y ocurre aunque usted no pida nada; el concierge es puntual y sólo ocurre cuando usted lo pide y aprueba el presupuesto.
La operación de la estancia —calendario, comunicación, entrada y salida— es rentas gestionadas. Si el huésped pide algo fuera de eso, un chef o un traslado, se cotiza como encargo de concierge y lo paga quien lo pide, no usted.
Depende del encargo y de la zona, y se lo decimos al cotizar. En fechas de ocupación alta la respuesta honesta son semanas o meses: en San Miguel de Allende, con Día de Muertos por encima del 98 % de ocupación, una mesa pedida la víspera no existe.
No. El de la tarjeta es un servicio de asistencia del banco para ciertos clientes y trabaja por teléfono, sin conocer su casa. El nuestro tiene las llaves, sabe qué proveedor entró la semana pasada y responde ante usted por el encargo.
En la valoración se acuerda qué encargos suele necesitar su casa, quién los aprueba y en qué zona se ejecutan. Recibirá el resultado por escrito.