Contactar una administradora de propiedades suele empezar por buscar un teléfono en una esquina de la pantalla. Aquí no hay ninguno que buscar: esta página es la solicitud, y la solicitud es la misma que está al pie de todas las demás.
Lo que se pide desde aquí es una valoración privada de su propiedad —qué podría producir en un año, cómo se operaría y cuál sería el honorario—, no una reserva. Este sitio no publica fechas libres, no cobra estancias y no atiende a huéspedes.
La solicitud no cae en una bandeja general: llega con la casa dentro, porque los campos preguntan por ella y no por el motivo del mensaje. De ahí salen cuatro pasos, y ninguno depende de que usted vuelva a insistir.
El formulario es de propietarios. Si lo que busca es dónde dormir en Tulum o en San Miguel de Allende, esta oficina no es el sitio: administra casas ajenas por encargo de sus dueños y no vende noches al público.
Sirve igual si la casa lleva años cerrada, si ya se renta con otra administradora y usted quiere comparar, o si la escritura todavía no está firmada y quiere saber a qué se compromete antes de firmarla.
Antes de escribir puede ver qué hace cada servicio y dónde termina y las zonas de México donde administramos; ninguna de las dos lecturas hace falta para enviar la solicitud, pero las dos acortan la respuesta.
Nada que haya que buscar en un cajón. Son seis datos —nombre, apellido, correo electrónico, número de WhatsApp, cuántas propiedades quiere poner en administración y de qué tipo son— y un séptimo campo que no es un dato sino una preferencia: cuándo le conviene que le llamen, si es que quiere que le llamen.
No se piden escrituras, ni número de catastro, ni fotografías. Con los seis se hace el primer estimado; el que cierra las cifras llega después, cuando alguien ha visto la casa.
Dejar vacío el campo de la llamada no impide enviar nada: vacío quiere decir que prefiere leer antes que hablar, y así se entiende.
Este sitio publica dos maneras de escribir y ninguna dirección: esta solicitud y la burbuja de WhatsApp que aparece abajo a la derecha en todas las páginas. No hay un correo electrónico impreso en ninguna parte del sitio, ni un número de teléfono, y la ausencia es deliberada: una casa que se pone en administración se habla en privado, no en un buzón que contesta a proveedores y a portales el mismo día.
Hay una excepción que conviene conocer. Si quiere ejercer sus derechos de acceso, rectificación, cancelación u oposición sobre los datos que ya nos dio, se hace por este mismo formulario, escribiendo la palabra ARCO en el campo «Tipo de propiedad». Así está dicho en el aviso de privacidad, y esa vía se pide porque de una solicitud escrita queda fecha, y de lo que se dice de viva voz no queda ninguna.
Un solo correo con tres cosas: cuánto podría ingresar su casa en un año, cómo habría que operarla para llegar a esa cifra sin desgastarla, y qué honorario cobraríamos por hacerlo. Nada de eso obliga a contratar, y si su propiedad no encaja con lo que esta oficina sabe hacer, el mismo correo lo dirá.
No. El estimado se prepara y se envía por escrito, y la llamada es el único campo opcional del formulario: si la prefiere, ahí dice a qué hora le conviene.
En el que usted use. El sitio está en español de México y en inglés americano, y la solicitud viaja marcada con el idioma en que fue escrita, de modo que la respuesta sale en ese mismo idioma.
No, y no hay ninguno escrito en ninguna página de este sitio. Se nos escribe por este formulario o por la burbuja de WhatsApp de abajo a la derecha, que abre una conversación sin que usted tenga que copiar un número a ninguna parte.
El formulario de abajo es el mismo de todas las páginas de este sitio, y en esta es lo único que hay. Escriba la casa, no una presentación: cuántas propiedades son y de qué tipo bastan para que el primer estimado empiece a hacerse.