Clima de San Miguel de Allende: el año de una casa
El clima de San Miguel de Allende es seco durante la mayor parte del año, y la cifra que lo demuestra no es la lluvia sino lo que se evapora. En la estación climatológica La Begoña, dentro del municipio, la normal 1991-2020 registra 612 mm de lluvia al año frente a 1 894.8 mm de evaporación: se evapora tres veces lo que cae, y no hay un solo mes del año en que la lluvia alcance a la evaporación.
Esta guía recorre el año de una casa que ya tiene dueño, no el de quien está pensando en mudarse: qué hace el aire seco a los muros, qué cambia cuando llegan las lluvias, qué significa La Alborada para una casa del centro y qué conviene revisar antes de cada temporada. Cómo se custodia una casa aquí, y con qué calendario, es materia de la página de San Miguel de Allende.
¿Cómo es el clima del Bajío a lo largo del año?
Seco de noviembre a mayo y lluvioso de junio a septiembre, con cuatro meses que concentran tres cuartas partes de la lluvia del año. Entre los dos tramos, mayo es el mes más caluroso y octubre el de salida, y ninguno de los doce meses llega a llover lo que evapora.
Las cifras de la estación La Begoña, a 1 850 metros de altitud, cuentan el año con precisión. De junio a septiembre caen 461.5 mm de los 612 mm de la normal anual, repartidos en 52.8 de los 80 días con lluvia del año; los seis meses de noviembre a abril suman, en cambio, 68.9 mm en menos de catorce días. Incluso julio, el mes más lluvioso, registra 138.7 mm de lluvia contra 163.2 mm de evaporación.
La temperatura se mueve menos a lo largo del año que a lo largo del día. La normal da en enero una mínima de 4.6 °C y una máxima de 23.1 °C, casi diecinueve grados de diferencia entre la madrugada y la tarde, y en mayo una máxima normal de 30.7 °C, la más alta del año, justo antes de que empiecen las lluvias. Para una casa eso significa que el esfuerzo térmico no es estacional sino diario: las juntas, los aplanados y los marcos trabajan cada noche de invierno.
| Tramo del año | Lluvia | Evaporación | Días con lluvia | Lo que pide la casa |
|---|---|---|---|---|
| Noviembre a abril (seco) | 68.9 mm | 881.2 mm | 13.9 | Obras exteriores con permiso, juntas y aplanados, revisión de la azotea antes de mayo |
| Mayo (el mes más caluroso) | 39.8 mm | 233.4 mm | 7.1 | Azoteas, gárgolas y bajadas limpias antes de la primera tormenta |
| Junio a septiembre (lluvias) | 461.5 mm | 650.3 mm | 52.8 | Vigilar por dónde sale el agua y anotar dónde aparece la humedad |
| Octubre (salida de las lluvias y fiestas) | 41.8 mm | 129.9 mm | 6.2 | Revisar muros y techos una vez secos, sin obra en marcha en el centro |
Las cifras de la tabla son sumas de los valores mensuales de la misma normal; la estación está fuera de la mancha urbana, así que describen el clima del municipio y no el de una calle concreta.
¿Qué le hace el aire seco a una casa de cantera y adobe?
La seca por fuera y oculta lo que entra por arriba: con tres veces más evaporación que lluvia, una mancha de humedad desaparece de la superficie antes de que alguien la vea, mientras el agua que pasó por la cubierta sigue dentro del muro. El daño de una casa de piedra y tierra en el altiplano no se anuncia en la fachada como en la costa; se descubre tarde y en el interior.
El Plan de Manejo del sitio lo dice a propósito de los monumentos, y vale igual para una casa. Entre las causas de deterioro señala las prácticas de limpieza donde el uso del agua aumenta directamente la humedad relativa de los espacios y, en la misma frase, el limitado control de filtraciones, especialmente de los revestimientos de las cubiertas de las edificaciones. En otras palabras: el agua que daña una casa aquí rara vez es la del aire; es la que se echa al limpiar y la que pasa por la azotea.
La cantera, que es la piedra de portones, marcos y columnas, es blanda y cerrada a la vez. El inventario minero del Servicio Geológico Mexicano describe un banco de Guanajuato como una roca compacta, poco permeable, con dureza de 2.0 a 2.5 según la escala de Mohs: casi cualquier cepillo o herramienta es más duro que ella. Qué supone eso para la limpieza y para los permisos de una fachada del centro se explica en la página de San Miguel de Allende, y aquí basta una regla: la cantera se limpia en seco o con muy poca agua, y nunca con lo que se tenga a mano.
Con los muros de adobe y los aplanados de cal la regla del INAH es de compatibilidad. Entre las medidas de mantenimiento que recomienda, siempre con su asesoría, está Reponer el mortero perdido en las juntas, entre las piedras de la mampostería, con mezcla de las mismas características, mientras que la Consolidación y reintegración de aplanados figura entre las que requieren especialista y permiso de la autoridad. La diferencia importa en una casa catalogada del centro, y en cualquier otra es un buen criterio: un parche de cemento sobre un muro de tierra y cal no deja salir la humedad que el clima seco intenta sacar.
¿Qué cambia en la temporada de lluvias?
Cambia la dirección del problema: durante cuatro meses la casa recibe en una tarde el agua que en invierno no ve en semanas, y todo depende de que la azotea la saque. De junio a septiembre llueve casi uno de cada dos días, y lo que falla primero no es el muro sino la gárgola tapada.
La normal de La Begoña cuenta 15.6 días con lluvia en julio, el mes más cargado, y 11.6 en junio, cuando la temporada empieza de golpe tras un mayo de apenas siete. Para una casa de azotea plana y pretil, esa primera semana es la prueba: la hojarasca y el polvo acumulados en seis meses secos llegan juntos a las gárgolas.
El INAH describe la tarea con una precisión que sirve a cualquier casa antigua: Con frecuencia, limpiar y retirar la basura, hojarasca y materia orgánica que se acumule en las azoteas, para evitar la obstrucción de gárgolas y bajadas de agua pluvial, y advierte que una bajada tapada puede producir un gran problema de humedad en el interior. También señala dónde mirar: en las cubiertas conviene detectar grietas y fisuras en la superficie de las cubiertas en las uniones con los pretiles, que es donde una azotea de este tipo se abre antes.
La impermeabilización es otra cosa y no se improvisa en julio. En los inmuebles históricos el INAH la clasifica entre las acciones que requieren especialista y permiso, y recomienda que forme parte de un programa de mantenimiento previamente acordado con la autoridad. Traducido al calendario: se decide en la temporada seca, se ejecuta antes de mayo y, durante las lluvias, sólo se vigila.
¿Qué es la Alborada, y qué significa para una casa del centro?
La Alborada es el momento central de las fiestas patronales de San Miguel Arcángel: una madrugada en que los barrios tradicionales recorren la ciudad. En 2026 cae en la madrugada del 3 de octubre, dentro de un programa municipal que ocupa el centro histórico durante más de cinco semanas.
El Gobierno Municipal describe La Alborada de San Miguel de Allende como el punto en que La etapa patronal alcanzará uno de sus momentos más representativos durante la madrugada del 3 de octubre con La Alborada, cuando grupos provenientes de los barrios tradicionales recorrerán la ciudad. Alrededor está la Feria —El 18 de septiembre comenzará la Feria San Miguel de Allende 2026, que se extenderá hasta el 4 de octubre—, y después la Octava: El programa se prolongará hasta el 11 de octubre.
Para una casa del centro el efecto es de calles, no de ruido. El municipio anuncia que una agenda así implica que Seguridad, movilidad, Protección Civil, servicios públicos, cultura y las áreas responsables deberán coordinar recorridos, concentraciones, espacios públicos y eventos: recorridos coordinados son calles cerradas a ciertas horas, y en una casa cuyo único acceso es un portón sobre calle empedrada eso decide si un andamio, una entrega o una cuadrilla pueden llegar.
La fecha del 3 de octubre es la del programa de 2026, no una regla: la que vale es la que el municipio publica cada año, y conviene consultarla antes de agendar cualquier cosa en la casa para el cambio de septiembre a octubre.
¿Qué semanas del año llenan el pueblo, y qué pide eso a quien no está?
Las del otoño: de principios de septiembre a mediados de octubre por las fiestas patrias y patronales, y los primeros días de noviembre por el Día de Muertos. Quien no está en la casa esas semanas necesita haber resuelto antes todo lo que requiera entrar con material, porque durante ellas el centro pertenece al programa público.
El Día de Muertos en San Miguel de Allende ocupa los mismos espacios. En el programa municipal de 2024, el último publicado en el portal del municipio, el 1 de noviembre se colocaron ofrendas en el Jardín Principal, la Plaza Cívica y el barrio de San Juan de Dios, y el 2 de noviembre salió el desfile con un recorrido por el centro histórico que va desde El Cardo hasta la Plaza Principal. Las fechas del año en curso se confirman en el programa de ese año; la forma, un recorrido por el centro que termina en la plaza, es la que conviene prever.
Para las rentas vacacionales en San Miguel de Allende esas mismas semanas son las de mayor demanda, y la decisión tiene que estar tomada antes. Si la casa se abre por noches, la temporada de fiestas es cuando conviene que los requisitos para rentar su casa estén cumplidos y el calendario cerrado; si el propietario quiere usarla él, la reserva de sus propias fechas es la primera que se escribe. Cómo se ordena una casa que alterna uso propio y rentas gestionadas es un asunto de calendario más que de precios.
Para una casa cerrada, las semanas llenas piden lo contrario que una obra: nada a medio hacer, nada que dependa de una entrega, y alguien que pueda entrar a pie si algo falla. La regla práctica es terminar lo exterior antes de septiembre y no volver a empezarlo hasta después de los primeros días de noviembre.
¿Qué conviene revisar antes de cada temporada?
Antes de las lluvias, la azotea y todo lo que saca el agua; después de las lluvias, los muros, que es donde aparece lo que entró. Y antes de las fiestas, que ninguna obra exterior esté en marcha.
La lista de acciones preventivas que el INAH publica para inmuebles históricos es, casi entera, una lista de temporada. Incluye Revisar y limpiar los sistemas de drenaje –naturales y artificiales– incluyendo registros, revisar periódicamente las instalaciones de agua, drenaje, electricidad y gas, y un gesto que en una casa de propietario ausente vale mucho: Elaborar una bitácora que contenga la historia constructiva del inmueble y reporte las obras realizadas en él.
Para vigilar una grieta el INAH propone un método sencillo: Colocar “testigos” de yeso en fisuras y grietas para registrar su posible incremento. En una casa que se visita dos veces al año, un testigo con fecha dice más que cualquier descripción. Cómo se reparte ese trabajo a lo largo de los doce meses, y qué se repone cada año y qué cada diez, es la materia del plan anual y del mantenimiento preventivo de la casa.
¿Cuándo llueve en San Miguel de Allende?
Sobre todo de junio a septiembre. En la estación climatológica La Begoña, dentro del municipio, la normal 1991-2020 del Servicio Meteorológico Nacional registra 461.5 de los 612 mm anuales en esos cuatro meses, con julio como el mes más lluvioso: 138.7 mm en 15.6 días con lluvia. De noviembre a abril caen, en conjunto, 68.9 mm.
¿Es seco el clima de San Miguel de Allende?
Sí. La misma normal registra 1 894.8 mm de evaporación al año frente a 612 mm de lluvia, y en ningún mes la lluvia alcanza a la evaporación: ni siquiera en julio, con 138.7 mm de lluvia contra 163.2 mm evaporados. La temperatura varía más en un día que a lo largo del año, con mínimas normales de 4.6 °C y máximas de 23.1 °C en enero.
¿Cuándo es La Alborada en 2026?
En la madrugada del 3 de octubre de 2026, según el programa del Gobierno Municipal de San Miguel de Allende. Forma parte de las fiestas patronales, que en 2026 se extienden hasta el 11 de octubre con la Octava de la Fiesta; la Feria San Miguel de Allende 2026 va del 18 de septiembre al 4 de octubre. Es la fecha del programa de 2026: para otro año conviene consultar el programa que el municipio publique ese año.
¿Qué hay que revisar en una casa antigua antes de las lluvias?
La azotea y todo lo que saca el agua. El INAH recomienda retirar con frecuencia la basura, la hojarasca y la materia orgánica de las azoteas para evitar que se obstruyan las gárgolas y las bajadas de agua pluvial, revisar y limpiar los drenajes incluidos los registros, y buscar grietas y fisuras en las uniones de la cubierta con los pretiles. La impermeabilización de un inmueble histórico requiere especialista y permiso, por lo que se programa en la temporada seca.
